El gran problema de las toallas higiénicas y los tampones

Por Claudia Arias

¿Alguna vez te has puesto a pensar en cuánta basura extra producimos sólo por el hecho de ser mujeres?

Si tomamos en cuenta que en promedio nuestra vida fértil tiene una duración de alrededor de 40 años y que utilizamos cerca de 4 a 5 toallas higiénicas al día, dependiendo de nuestro flujo y duración de nuestro período, cada mujer utilizará en su vida entre 10.000 y 13.000 toallas higiénicas o tampones. Lo que, según se ha estimado, equivale a alrededor de 65 kg de basura. Con aproximadamente 4.000.000 de mujeres en edad fértil en Chile, ya podemos hacernos una idea de la cantidad de desechos que estamos produciendo al año…

El gran problema con las toallas higiénicas es que éstas tardan entre 500 y 800 años en degradarse y que, una vez que han cumplido su labor, terminan en vertederos, cursos de agua o sencillamente en nuestros océanos. En el caso de los tampones, éstos tardan cerca de 6 meses en degradarse, esto sin contar su envoltorio (usualmente hecho de plástico). Pero hay otro factor preocupante en el uso de estos productos femeninos íntimos del que no solemos escuchar: sus compuestos y sus posibles efectos en nuestra salud.

La zona vaginal, es un área sensible con una delgada capa de piel y un gran número de vasos sanguíneos y linfáticos, lo que la vuelve más propensa a absorber compuestos químicos que irán directamente al sistema sanguíneo al entrar en contacto con ellos. Un estudio realizado por la organización Women’s Voices For The Earth en 2013, afirma sobre los tampones: “La mayoría de los tampones son hechos de algodón y/o rayón u otra fibra de pulpa. Desafortunadamente estas sustancias pueden estar contaminadas con dioxinas muy tóxicas cuando se blanquean con compuestos de cloro, además de pesticidas de algodón no-orgánico. La exposición a las dioxinas y los furanos ha sido asociada con el cáncer, el daño reproductivo y la alteración endocrina”. ¿Lo más preocupante? En diversas muestras analizadas en Estados Unidos, se han encontrado tanto dioxinas como pesticidas en los tampones.

En cuanto a las toallas sanitarias, la organización señala: “El material absorbente dentro de la toalla sanitaria también puede haber sido blanqueado con cloro, planteando el potencial para la exposición a la dioxina o el furano. Si la toalla sanitaria incluye algodón cultivado tradicionalmente, el riesgo de la exposición al residuo de pesticida también existe”. Además, sobre todo en el caso de las toallas higiénicas, se suma el posible uso de fragancias,  que pueden incluir químicos los cuales son carcinógenos, irritantes, alérgenos y disruptores endocrinos.

Pero eso no es todo. En muchas ocasiones el uso de toallas sanitarias, que en gran su mayoría incluyen plásticos,  también se ha relacionado a la aparición de hongos, irritación o alergias. En el caso de los tampones, ocurre algo similar. Al absorber el flujo vaginal natural, provocan resequedad en las paredes vaginales, desequilibrio en la flora natural y la posible aparición de infecciones. Según explica Paula Valenzuela, la creadora de la Copita Mialuna: “El 65% de lo que un tampón absorbe corresponde a flujo menstrual, el resto es humedad natural que tu cuerpo necesita y hay un porcentaje de mujeres que corre el riesgo de sufrir SST (síndrome de shock tóxico), causado por una toxina producida por ciertos tipos de las bacterias estafilococos”.

¿Qué alternativas amigables con el medio ambiente y nuestra salud existen?

Hoy en día son cada vez más las alternativas y marcas disponibles de productos para la menstruación, pero hoy nos vamos a centrar en dos de ellas: la copa menstrual y las toallas higiénicas reutilizables.

En el caso de las toallas higiénicas, están hechas de fibras naturales como algodón y lino, y están conformadas por una base con alas (hay 3 tamaños distintos según el flujo) y un pequeño paño absorbente. También hay protectores diarios. La dinámica es sencilla: una vez que se utilizan se dejan remojando en agua fría alrededor de 6 horas y se lavan con algún jabón neutro para no dañar la tela. Si queda alguna mancha, puede removerse con vinagre.

Otra opción, es utilizar la copa menstrual, un dispositivo de silicona quirúrgica (hipoalergénica) diseñado para recolectar el flujo menstrual. La silicona es flexible, mantiene la temperatura corporal y no produce resequedad ni irritaciones. Se saca, se vacía, se lava con agua y se vuelve a insertar en la vagina las veces que sea necesario durante el día, dependiendo del flujo. Una vez que termina tu periodo, se debe hervir en agua al menos 3 minutos para esterilizarla, cuidando que no toque el fondo de la olla para evitar que se queme. También existen pastillas esterilizadoras y otras opciones.

Otro beneficio extra de la copa menstrual es que su precio oscila entre los 15 mil  20 mil pesos, pero tienen una duración de alrededor de 10 años si se cuida correctamente. Por lo que además de ayudar al planeta, estarás ahorrando bastante dinero.

fuente: https://www.rutinasustentable.cl/el-gran-problema-de-las-toallas-higienicas-y-los-tampones

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